{"id":2591,"date":"2011-11-21T17:32:03","date_gmt":"2011-11-21T20:32:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.schwartzman.org.br\/sitesimon\/?p=2591"},"modified":"2014-04-08T20:19:22","modified_gmt":"2014-04-08T23:19:22","slug":"jose-joaquin-brunner-a-expansao-do-ensino-superior-na-america-latina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.schwartzman.org.br\/sitesimon\/jose-joaquin-brunner-a-expansao-do-ensino-superior-na-america-latina\/","title":{"rendered":"Jos\u00e9 Joaquin Brunner:  A expans\u00e3o do ensino superior na Am\u00e9rica Latina"},"content":{"rendered":"<p><em>Em importante artigo publicado em 10 de novembro de 2011 no<strong> El Mercurio<\/strong>, de Santiago do Chile, \u00a0Jos\u00e9 Joaqu\u00edn Brunner fala sobre a expans\u00e3o do ensino superior na Am\u00e9rica Latina que, como no Brasil, tem ocorrido em grande parte em institui\u00e7\u00f5es dedicadas \u00e0 doc\u00eancia, muito distantes do modelo cl\u00e1ssico da universidade tradicional, mas nem por isto menos importantes, dentro de suas fun\u00e7\u00f5es. Isto estaria criando uma\u00a0<em>contradi\u00e7\u00e3o insan\u00e1vel entre as demandas de \u00a0&#8220;educa\u00e7\u00e3o para todos&#8221; e de &#8220;educa\u00e7\u00e3o de qualidade&#8221;, pelo menos no sentido em que esta \u00faltima \u00e9 tradicionalmente entendida, o que ajuda a entender o mal estar que o tema do ensino superior tem provocado no Chile e outras partes.<\/em><\/em><\/p>\n<p><em>Segundo ele, &#8220;el hecho de que en la \u00e9poca de la educaci\u00f3n superior masiva y en v\u00edas de universalizarse, la mayor\u00eda de los estudiantes curse sus estudios superiores en institutos no universitarios y en universidades puramente docentes -p\u00fablicas o privadas, da igual- no puede sorprender. Pues son estas instituciones -menos selectivas y, por ende, de menor prestigio acad\u00e9mico y social y un menor costo unitario por alumno- las \u00fanicas que est\u00e1n en condiciones de garantizar un acceso masivo, y eventualmente universal, para estudiantes provenientes de hogares con menor capital econ\u00f3mico, social y cultural. A ellas debemos que se hayan abierto las puertas hasta ayer cerradas hacia la educaci\u00f3n terciaria, permitiendo el ingreso de un contingente cada vez m\u00e1s grande de j\u00f3venes y adultos al dominio del conocimiento profesional y t\u00e9cnico hasta ayer controlado por una minor\u00eda&#8221;.\u00a0<\/em><\/p>\n<p><strong>El fen\u00f3meno m\u00e1s llamativo de la educaci\u00f3n universitaria: masificaci\u00f3n y universalizaci\u00f3n<\/strong><br \/>\n<strong>Jos\u00e9 Joaquin Brunner, Universidad Diego Portales, Santiago<\/strong><\/p>\n<p>Durante las \u00faltimas cuatro d\u00e9cadas (apenas un instante en comparaci\u00f3n con 9 siglos de historia de las universidades), la matr\u00edcula terciaria aument\u00f3 en esta parte del mundo de manera dram\u00e1tica: de apenas 1,9 millones de estudiantes en 1970 a 8,4 millones en 1990 y a alrededor de 25 millones en 2011.<\/p>\n<p>De acuerdo con la \u00faltima estad\u00edstica disponible (2008), el estudiantado iberoamericano representa un 13% de la matr\u00edcula mundial, tres puntos porcentuales m\u00e1s que el peso relativo de la poblaci\u00f3n iberoamericana a nivel global.<\/p>\n<p>Durante el mismo per\u00edodo, la tasa bruta de participaci\u00f3n -es decir, el n\u00famero de matriculados, independiente de su edad, expresado como porcentaje de la cohorte en edad de cursar estudios superiores- escal\u00f3 en nuestra regi\u00f3n de 6% en 1970 a m\u00e1s de 40% el presente a\u00f1o.<\/p>\n<p>Nos acercamos entonces al umbral del 50%. Y varios pa\u00edses superaron dicho umbral hace ya varios a\u00f1os. En esta situaci\u00f3n se hallan Espa\u00f1a, Portugal, Cuba, Venezuela, Argentina, Uruguay y Chile, con tasas de participaci\u00f3n superiores a 50%. Otros dos pa\u00edses -Panam\u00e1 y Ecuador- es probable que alcancen tasas similares de participaci\u00f3n dentro de la presente d\u00e9cada. Tasas ubicadas en la franja de 50% a 60% son hoy propias de pa\u00edses desarrollados, encontr\u00e1ndose all\u00ed Irlanda, Austria, Francia y Reino Unido, mientras Suiza est\u00e1 a punto de sumarse.<\/p>\n<p>Estos procesos tienen alcance mundial y manifiestan un verdadero cambio de marea en la historia de la educaci\u00f3n superior a nivel mundial. Ese cambio de marea se traduce especialmente en la extrema diferenciaci\u00f3n y diversificaci\u00f3n institucionales del sistema.<\/p>\n<p>A la luz de los datos proporcionados por los estudios nacionales, en Iberoam\u00e9rica existir\u00edan hoy cuatro mil universidades (\u00a1s\u00ed, 4 mil!) y, adicionalmente, cerca de doce mil instituciones no universitarias de educaci\u00f3n superior. Estas cifras contrastan incluso con las de los Estados Unidos, pa\u00eds que posee la ense\u00f1anza terciaria m\u00e1s descentralizada y mejor dotada de recursos, con una matr\u00edcula aproximada a la iberoamericana: hay all\u00e1, en efecto, 20,5 millones de estudiantes repartidos en alrededor de 4,5 mil instituciones, de las cuales 2,8 mil son universidades y 1,7 mil son colleges que imparten programas de dos a\u00f1os de duraci\u00f3n. Podemos usar un ejemplo adicional de comparaci\u00f3n: en China hab\u00eda 23 millones de estudiantes terciarios en 2005, distribuidos en alrededor de 2.400 instituciones, de las cuales 1.650 eran instituciones regulares, equivalentes a nuestras variopintas universidades.<\/p>\n<p>Esas cifras introducen una ruptura radical con el concepto tradicional de universidad como instituci\u00f3n selectiva, centro de excelencia, hogar de la alta cultura y sede de la intelligentsia acad\u00e9mica, un grupo siempre minoritario y excelso seg\u00fan se percibe \u00e9l a s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>\u00bfAcaso tales im\u00e1genes -que subentienden la formaci\u00f3n superior como una actividad p\u00fablica altamente concentrada del esp\u00edritu- son compatibles con la proliferaci\u00f3n de centenares y miles de organizaciones que, en la actualidad, cumplen esencialmente funciones de entrenamiento t\u00e9cnico y profesional?<\/p>\n<p>Ese panorama poco tiene que ver con aquel mundo m\u00e1s bien recoleto y colegial donde se desenvolv\u00eda la educaci\u00f3n superior de elite, con sus pocas pero consistentes instituciones, su encumbrado valor social y sus ritmos lentos de maduraci\u00f3n. Las universidades contempor\u00e1neas han dejado de ser lugares tranquilos para ense\u00f1ar, realizar trabajo acad\u00e9mico a un ritmo pausado y contemplar el universo como ocurr\u00eda en siglos pasados.<\/p>\n<p>Como resultado de esos procesos, se multiplican sin contrapeso las instituciones puramente docentes en Am\u00e9rica Latina. \u00c9stas -a diferencia del ideal proclamado por el cardenal Newman, el de preparar a una clase dirigente consciente de su propio carisma social y cultural- act\u00faan m\u00e1s bien como agencias de socializaci\u00f3n, instrucci\u00f3n y certificaci\u00f3n, produciendo personal t\u00e9cnico-profesional de manera crecientemente estandarizada y conforme a una secuencia bien organizada de actividades y entrenamientos.<\/p>\n<p>En casi todos los pa\u00edses del \u00e1rea iberoamericana predomina este tipo de instituciones, y no el modelo humboldtiano de universidad del saber, si bien este \u00faltimo comanda mayor prestigio y act\u00faa como ideal para la fracci\u00f3n m\u00e1s consolidada de la profesi\u00f3n acad\u00e9mica.<\/p>\n<p>Un simple ejercicio permite apreciar que entre las casi 4 mil universidades iberoamericanas, s\u00f3lo 62 (menos de un 2%) se aproximan a la noci\u00f3n de una research university por el volumen de su producci\u00f3n cient\u00edfica medida bibliom\u00e9tricamente; un segundo grupo, de tama\u00f1o similar (69 universidades), puede calificarse como compuesto por universidades con investigaci\u00f3n; luego hay un tercer grupo, de 133 universidades (3,3% del total) que, con benevolencia, puede decirse que se halla integrado por &#8220;universidades emergentes&#8221; a la investigaci\u00f3n, las cuales publican en promedio, durante un per\u00edodo de cinco a\u00f1os, entre 50 y 200 art\u00edculos anuales. En consecuencia, el 93% de nuestras 4 mil universidades debe clasificarse como instituciones puramente docentes, incluyendo entre ellas a un grupo de algo m\u00e1s de 1,1 mil universidades que tienen una actividad artesanal de investigaci\u00f3n, publicando en promedio entre 1 y hasta 10 art\u00edculos anualmente durante el \u00faltimo lustro.<\/p>\n<p>Ahora bien, el hecho de que en la \u00e9poca de la educaci\u00f3n superior masiva y en v\u00edas de universalizarse, la mayor\u00eda de los estudiantes curse sus estudios superiores en institutos no universitarios y en universidades puramente docentes -p\u00fablicas o privadas, da igual- no puede sorprender. Pues son estas instituciones -menos selectivas y, por ende, de menor prestigio acad\u00e9mico y social y un menor costo unitario por alumno- las \u00fanicas que est\u00e1n en condiciones de garantizar un acceso masivo, y eventualmente universal, para estudiantes provenientes de hogares con menor capital econ\u00f3mico, social y cultural. A ellas debemos que se hayan abierto las puertas hasta ayer cerradas hacia la educaci\u00f3n terciaria, permitiendo el ingreso de un contingente cada vez m\u00e1s grande de j\u00f3venes y adultos al dominio del conocimiento profesional y t\u00e9cnico hasta ayer controlado por una minor\u00eda.<\/p>\n<p>En breve, el panorama institucional de la educaci\u00f3n superior est\u00e1 siendo transformado en profundidad y en variados aspectos por estos fen\u00f3menos de expansi\u00f3n y diferenciaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Lo que molesta y alborota a veces a quienes se identifican con los ideales y valores de la universidad humboldtiana -aquella que se precia de ser la expresi\u00f3n \u00e9tica e intelectual de un Estado cultural (Kulturstaat) por medio del libre cultivo de la formaci\u00f3n (Bildung) y la investigaci\u00f3n- es la p\u00e9rdida del aura que rode\u00f3 a la educaci\u00f3n superior al comienzo de los tiempos modernos. Igual como otras cosas hasta entonces consideradas s\u00f3lidas y consagradas, tambi\u00e9n las universidades han visto esfumarse su prestigio tradicional bajo la marea de la masificaci\u00f3n y con su progresiva desvinculaci\u00f3n de las redes del poder, la riqueza y la influencia.<\/p>\n<p>Naturalmente, hubo quienes tempranamente reaccionaron frente a esta transformaci\u00f3n, percibi\u00e9ndola como una amenaza para el car\u00e1cter desinteresado de la universidad o bien para las jerarqu\u00edas sociales y el orden cultural.<\/p>\n<p>Por ejemplo, Thorstein Veblen, uno de los padres de la sociolog\u00eda cr\u00edtica, produjo en un famoso op\u00fasculo de 1918, el primer ataque -l\u00facido e ir\u00f3nico- contra lo que hoy algunos denominan &#8220;capitalismo acad\u00e9mico&#8221;; esto es, la comercializaci\u00f3n y burocratizaci\u00f3n de la educaci\u00f3n superior, con su secuela de rasgos mundanos, publicidad mercantil, predominio del pragmatismo, \u00e1nimo empresarial y af\u00e1n de medir el trabajo acad\u00e9mico reduci\u00e9ndolo, dec\u00eda \u00e9l, &#8220;a una consistencia mec\u00e1nica, estad\u00edstica, con patrones y unidades num\u00e9ricas, lo que genera en todo momento un trabajo superficial y mediocre&#8221;.<\/p>\n<p>Por su lado, el humanista alem\u00e1n Ernst Robert Curtius propon\u00eda derechamente en esos mismos a\u00f1os que &#8220;la m\u00e1s apremiante reforma universitaria&#8221; deber\u00eda consistir en volver a cerrar las puertas abiertas a las masas &#8220;y en dificultar el paso hacia la universidad&#8221;.<\/p>\n<p>Luego vendr\u00eda Abraham Flexner, quien en los a\u00f1os 30 del siglo pasado reclamaba que las universidades modernas se estaban convirtiendo en muchas cosas a la vez: en escuelas secundarias, institutos vocacionales, facultades pedag\u00f3gicas, centros de investigaci\u00f3n, agencias de capacitaci\u00f3n; &#8220;esto y mucho m\u00e1s, simult\u00e1neamente&#8221; se quejaba. Las ve\u00eda envueltas en &#8220;cosas absurdas&#8221; e inconducentes. Sin necesidad, dec\u00eda, &#8220;se abaratan, vulgarizan y vuelven mec\u00e1nicas&#8221;, perdiendo su antiguo &#8220;car\u00e1cter org\u00e1nico&#8221;. Lo m\u00e1s grave de todo -dir\u00eda Flexner- es que estaban llegando a ser una suerte de &#8220;estaciones de servicio para el p\u00fablico en general&#8221;.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en nuestro idioma castellano aparec\u00edan en esa \u00e9poca cr\u00edticas a las insuficiencias de la universidad debidas, se esgrim\u00eda, a la precariedad del entorno cultural en que ellas se desenvolv\u00edan. Dos acad\u00e9micos chilenos, Yolando Pino y Roberto Munizaga, suger\u00edan que el deterioro de la vida universitaria se deb\u00eda en Chile a una &#8220;cierta actitud de vulgaridad espiritual que, ascendiendo desde los sectores sociales ordinarios, se refleja en la cultura de las clases dirigentes del pa\u00eds&#8221;. Estas \u00faltimas, dec\u00edan ellos, con su concepto demasiado tosco de lo \u00fatil y un dinamismo sin consistencia, crean un ambiente hostil para el cultivo de las ciencias y para los cient\u00edficos, los que empezaban a ser mirados -se lamentan- con una &#8220;mezcla de incomprensi\u00f3n, superioridad, conmiseraci\u00f3n e iron\u00eda&#8221;. Tal era la tensi\u00f3n que comenzaba a aflorar en Chile, en las primeras d\u00e9cadas del siglo pasado, entre la rep\u00fablica de las letras y la burgues\u00eda comercial.<\/p>\n<p>Es cierto: hubo tambi\u00e9n quienes, en los mismos a\u00f1os o m\u00e1s adelante, reaccionaron en sentido contrario, celebrando por ejemplo a la universidad docente y el potencial, incluso comercial, de la universidad multiuso y la educaci\u00f3n superior masiva.<\/p>\n<p>Ortega y Gasset, sin ir m\u00e1s lejos, daba por misi\u00f3n central a la universidad no la investigaci\u00f3n, sino asegurar la ense\u00f1anza superior, profesional, del hombre medio y situarlo culturalmente a la altura de los tiempos. Resum\u00eda su propuesta as\u00ed: &#8220;Hay que hacer del hombre medio un buen profesional. Junto al aprendizaje de la cultura, la universidad le ense\u00f1ar\u00e1, por los procedimientos intelectualmente m\u00e1s sobrios, inmediatos y eficaces, a ser un buen m\u00e9dico, un buen juez, un buen profesor de matem\u00e1ticas o de historia&#8221;. En breve: la universidad deb\u00eda ser, ante todo, &#8220;una instituci\u00f3n docente&#8221;.<\/p>\n<p>Por su lado, Clark Kerr, en su libro sobre los usos de la universidad de 1963, publicado luego de haberse desempe\u00f1ado \u00e9l como rector de la Universidad de California, Berkeley, muestra que aun las mejores universidades p\u00fablicas de investigaci\u00f3n de los EE. UU. estaban convirti\u00e9ndose en lo que denomina multiversidades. Es decir, esa suerte de &#8220;estaciones de servicio para todo p\u00fablico&#8221; que Flexner hab\u00eda denunciado treinta a\u00f1os antes. Seg\u00fan Kerr, empezaba a crearse un nuevo tipo de instituci\u00f3n: &#8220;ni realmente privada ni p\u00fablica en realidad&#8221;, escrib\u00eda; &#8220;ni enteramente del mundo ni completamente aparte de \u00e9l. \u00danica, en verdad&#8221;.<\/p>\n<p>Describ\u00eda a esta instituci\u00f3n \u00fanica como inconsistente, formada por m\u00faltiples comunidades, con fronteras borrosas y permeables, dispuesta a servir a la sociedad de manera casi servil al mismo tiempo que la critica a veces sin piedad; dedicada a la igualdad de oportunidades aunque internamente se organiza como una estructura de clases; con intereses internos dispersos, incluso contradictorios; sin un alma sino con varias (no sabiendo a veces cu\u00e1l salvar). Compuesta por numerosas partes y piezas que pod\u00edan substraerse o adicionarse con escaso impacto sobre el todo, la multiversidad -dec\u00eda Kerr- se asemeja m\u00e1s a un mecanismo &#8220;unido por reglas administrativas y alimentado con dinero&#8221; que a una unidad org\u00e1nica. En Am\u00e9rica Latina el panorama de la educaci\u00f3n superior se asemeja hoy m\u00e1s a aquellas ciudades aluvionales que de pronto aparecen en la regi\u00f3n -improvisadas, irregulares, ruidosas, heterog\u00e9neas, inmaduras, donde conviven opulencia y pobreza, edificios de lujo junto a favelas, esp\u00edritu comercial y utop\u00edas anacr\u00f3nicas, corrupci\u00f3n y burocratismo- que a una bien organizada rep\u00fablica de las letras o a cualquiera otra entidad org\u00e1nica, rodeada de aura tradicional.<\/p>\n<p>Es ah\u00ed, en medio de estas contradicciones, a partir de sistemas todav\u00eda no bien asentados ni articulados, que florece una educaci\u00f3n superior a ratos ca\u00f3tica, m\u00e1s pr\u00f3xima a los mercados que al templo, de espaldas a las tradiciones dentro de las cuales se gener\u00f3 la idea de la universidad moderna y el concepto de educaci\u00f3n superior como v\u00e9rtice y culminaci\u00f3n de los procesos formativos de las elites.<\/p>\n<p>Un supuesto que existir\u00eda algo as\u00ed como una esencia de la universidad en s\u00ed naufrag\u00f3 en medio de la complejidad social, la diferenciaci\u00f3n interna de las organizaciones universitarias y la diferenciaci\u00f3n externa de los sistemas de educaci\u00f3n terciaria producidos por su masificaci\u00f3n y universalizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La instituci\u00f3n universitaria ha perdido su centro y debe responder ahora, m\u00e1s bien, a una variedad de partes interesadas ( stakeholders ), dentro y fuera de la instituci\u00f3n. Produce masivamente personal certificado, con contenidos y m\u00e9todos relativamente estandarizados. No controla ya la producci\u00f3n del conocimiento avanzado a la manera de un monopolio ilustrado. En su interior las especializaciones disciplinarias se conjugan con iniciativas inter y transdisciplinarias, dando lugar a una organizaci\u00f3n que ya en nada se asemeja a la agrupaci\u00f3n de facultades de Kant. La investigaci\u00f3n corre por canales separados de la ense\u00f1anza de pregrado, aunque la ret\u00f3rica de la administraci\u00f3n acad\u00e9mica sostenga otra cosa. En suma, por todas partes reinan la novedad, la confusi\u00f3n y la pregunta sobre el destino de la instituci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfAcaso no es el desconcierto frente a esas transformaciones -por fin la universidad para todos- lo que explica parte del malestar que experimentamos en Chile?<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Em importante artigo publicado em 10 de novembro de 2011 no El Mercurio, de Santiago do Chile, \u00a0Jos\u00e9 Joaqu\u00edn Brunner fala sobre a expans\u00e3o do ensino superior na Am\u00e9rica Latina que, como no Brasil, tem ocorrido em grande parte em institui\u00e7\u00f5es dedicadas \u00e0 doc\u00eancia, muito distantes do modelo cl\u00e1ssico da universidade tradicional, mas nem por &hellip; <a href=\"https:\/\/www.schwartzman.org.br\/sitesimon\/jose-joaquin-brunner-a-expansao-do-ensino-superior-na-america-latina\/\" class=\"more-link\">Continue reading<span class=\"screen-reader-text\"> &#8220;Jos\u00e9 Joaquin Brunner:  A expans\u00e3o do ensino superior na Am\u00e9rica Latina&#8221;<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_crdt_document":"","footnotes":""},"categories":[24,11],"tags":[],"class_list":["post-2591","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-america-latina","category-educacao-superior"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.schwartzman.org.br\/sitesimon\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2591","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.schwartzman.org.br\/sitesimon\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.schwartzman.org.br\/sitesimon\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.schwartzman.org.br\/sitesimon\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.schwartzman.org.br\/sitesimon\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2591"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.schwartzman.org.br\/sitesimon\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2591\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4821,"href":"https:\/\/www.schwartzman.org.br\/sitesimon\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2591\/revisions\/4821"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.schwartzman.org.br\/sitesimon\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2591"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.schwartzman.org.br\/sitesimon\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2591"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.schwartzman.org.br\/sitesimon\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2591"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}